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Estudio de la pisada

Mirar cómo apoyas y cómo caminas para entender de dónde viene el dolor. Es el paso previo a decidir si hacen falta plantillas o no.

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Estudio de la pisada sobre el podoscopio, con los pies apoyados en el cristal iluminado

En resumen

La exploración que responde a cómo repartes el peso al estar de pie y al caminar, y qué relación tiene con lo que te duele.
Ante un dolor sin explicación clara, antes de aumentar una actividad, o si te han recomendado plantillas.
Piel, uñas, movilidad, alineación y marcha. No siempre acaba en plantillas: primero se explora y después se decide.

El estudio de la pisada es la exploración que responde a una pregunta concreta: cómo reparte tu pie el peso al estar de pie y al caminar, y qué relación tiene eso con lo que te duele. Incluye la exploración del pie —piel, uñas, movilidad de las articulaciones, alineación de los dedos y del talón—, la valoración del apoyo y la observación de la marcha.

Sirve para dar sentido a síntomas que parecen no tener explicación: dolor en el talón por la mañana, molestias en la planta al final del día, durezas que siempre vuelven al mismo punto, un dedo que roza en cualquier zapato o cansancio en las piernas. También es el paso previo a decidir si hacen falta plantillas: sin este estudio, unas plantillas son una suposición.

Si la molestia está en la parte de arriba del pie, en dolor en el empeine al caminar sin golpe previo está qué observar y cuándo conviene consultar.

Qué se explora

  • Piel, uñas y zonas de hiperqueratosis, que señalan dónde hay más presión.
  • Movilidad y estado de las articulaciones del pie y del tobillo.
  • Alineación del talón y de los dedos, en apoyo y sin apoyar.
  • Reparto del apoyo estando de pie.
  • Observación de la marcha y relación de los hallazgos con los síntomas.

¿Te duele el talón al levantarte o notas cansancio en los pies al final del día?

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Preguntas frecuentes

¿Hace falta que me duela algo para hacerse un estudio?
No. Hay tres situaciones sin dolor en las que aporta bastante: cuando se empieza o se aumenta una actividad deportiva y conviene saber cómo se reparte la carga antes de sumar kilómetros; cuando el calzado se gasta de forma llamativamente desigual, que es una pista de cómo apoyas; y en un pie que ya tiene una deformidad visible —un juanete, un dedo que se monta— para saber qué está compensando el resto del pie. También es razonable si te han recomendado plantillas y quieres una valoración antes de decidir.
¿Sirve para saber qué zapatillas o zapatos comprar?
Sirve para saber qué buscar, no para que te den una marca y un modelo. De la exploración salen criterios concretos y útiles en la tienda: cuánta sujeción necesita tu talón, si te conviene una horma ancha o estrecha en la puntera, cuánta suela y de qué tipo, y qué características descartar en tu caso. Con eso puedes elegir entre lo que haya y entre lo que te resulte cómodo, que no es un detalle menor. Recomendar un modelo concreto sería otra cosa: los modelos cambian cada temporada y lo que se decide en la consulta es el criterio, que no caduca.
¿Vale el estudio que me hicieron hace años?
Como historia, sí: saber qué se vio entonces y qué se hizo es información útil, así que tráelo si lo tienes. Como base para decidir hoy, no. El pie cambia: con la edad pierde grasa en la planta y gana en anchura, la movilidad de las articulaciones se reduce, un juanete progresa, un cambio de peso o de actividad modifica el reparto de la carga, y una cirugía o una lesión lo cambian todo. Unas plantillas hechas sobre una exploración de hace años describen un pie que ya no es el tuyo.

Publicado por Clínica Podológica Seila Ivars

Saber qué va a pasar también tranquiliza.

Cuatro pasos, desde que entras por la puerta hasta que sales sabiendo qué sigue.

  1. Llegas y cuentas qué te ocurre

    La consulta funciona con cita. Se empieza escuchando el motivo de tu visita y los antecedentes que importen.

  2. Se revisa tu caso con calma

    La valoración se adapta a tu edad, tu movilidad, tu estado de salud y a lo que te preocupa.

  3. Se exploran y valoran tus pies

    La misma podóloga hace personalmente la exploración y el tratamiento que corresponda.

  4. Se te explica lo que sigue

    Sales con una explicación comprensible de lo que se ha visto, del tratamiento y del seguimiento recomendado.

Para la primera visita: trae el calzado que usas a diario, las plantillas que lleves ahora si las tienes y cualquier informe anterior relacionado con tus pies.

Seila Ivars sentada en el sillón podológico de la sala de tratamiento, con la casaca de trabajo del centro y el equipo de la consulta detrás

Seila Ivars Ribes

Podóloga colegiada

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