El espolón calcáneo es una prolongación de hueso en la zona donde la fascia y la musculatura de la planta se insertan en el talón. Se ve en una radiografía y su nombre asusta, pero el dato importante es otro: hay personas con espolón y sin dolor, y personas con el mismo dolor de talón y sin espolón. Es decir, la punta de hueso rara vez es la que duele.
Lo que suele doler es el tejido que tira de ella. El espolón se forma justamente porque esa tracción lleva tiempo repitiéndose, así que es más una huella de lo que ha estado pasando que el problema en sí. Por eso el abordaje no va contra el hueso: va contra la causa de la tracción —el apoyo, la carga, el calzado, la movilidad del tobillo—, que es lo que se puede cambiar.
Qué se mira en consulta
- Dónde duele exactamente y en qué momentos del día, que es lo que orienta el diagnóstico.
- El estado de la fascia plantar y del tendón de Aquiles, y la movilidad del tobillo.
- El apoyo y la marcha, para ver qué está tirando de la inserción del talón.
- El calzado y los cambios recientes de actividad, superficie o peso.
- Medidas de descarga y, cuando procede, plantillas para repartir la tensión.
¿Te han dicho que tienes un espolón y el talón sigue doliendo?
Pedir citaPreguntas frecuentes
- ¿Se puede quitar el espolón?
- Existe la posibilidad quirúrgica, pero antes conviene una pregunta previa: si lo que duele es el espolón. En la mayoría de los casos no lo es —hay personas con espolón y sin dolor, y personas con el mismo dolor y sin espolón—, así que quitar la punta de hueso sin tratar lo que tira de ella suele dejar el dolor donde estaba. Por eso el abordaje empieza por identificar qué estructura está sobrecargada y qué la está sobrecargando, y se trabaja ahí. Si después de un tratamiento conservador bien hecho el dolor sigue limitando tu vida, entonces sí es momento de valorar otras opciones, y esa valoración la hace un especialista con las pruebas delante.
- ¿Necesito una radiografía?
- Para saber si tienes un espolón, sí; para saber por qué te duele el talón, casi nunca es lo primero. El diagnóstico de un dolor de talón se hace explorando: dónde duele exactamente, en qué momentos, cómo está la fascia y el tendón de Aquiles, cuánto se mueve el tobillo y cómo apoyas. Con eso se orienta el cuadro, y una imagen se pide cuando responde a una pregunta concreta que la exploración ha dejado abierta —descartar una fractura por estrés, por ejemplo—. El riesgo de empezar por la radiografía es real y tiene nombre: encontrar un espolón, quedarse ahí y no seguir buscando, con lo que un problema del tendón o del nervio se queda sin ver.