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Juanete (hallux valgus)

La desviación del dedo gordo hacia los demás, con el bulto que sobresale en el borde interno del pie.

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En resumen

La desviación progresiva del dedo gordo hacia los demás; el bulto es la cabeza del primer metatarsiano al descubierto.
Cuando el bulto roza con el zapato, duele la planta por sobrecarga, o el segundo dedo empieza a montarse.
No se corrige la desviación sin cirugía, pero sí se frena la progresión, se quita el dolor y se tratan las lesiones de alrededor.

El juanete —hallux valgus— es la desviación progresiva del dedo gordo hacia los demás dedos. Lo que sobresale en el borde interno del pie no es un hueso que crece: es la cabeza del primer metatarsiano, que queda al descubierto a medida que el dedo se desvía. Tiene un componente hereditario claro, y el calzado estrecho o de tacón no lo causa por sí solo pero acelera su progresión y es lo que suele hacer que empiece a doler.

Duele por tres motivos distintos, y conviene saber cuál es el que manda: el roce del bulto con el zapato, la sobrecarga del segundo y tercer metatarsiano cuando el dedo gordo deja de hacer su trabajo, y la propia articulación cuando se desgasta. Desde la podología no se corrige la desviación —eso solo lo hace la cirugía—, pero sí se puede frenar la progresión, quitar el dolor y evitar las lesiones que aparecen alrededor: durezas, dedos que se montan y sobrecarga en la planta.

Qué se puede hacer

  • Valorar el grado de desviación y cuál de las tres causas del dolor pesa más.
  • Revisar el calzado: anchura de la puntera, materiales y altura del tacón.
  • Tratar las lesiones asociadas: durezas, callos y roces entre los dedos.
  • Separadores o ortesis de silicona para reducir el conflicto con el zapato.
  • Plantillas para repartir la carga que el dedo gordo ha dejado de asumir.

¿Te molesta el juanete al calzarte o te salen durezas alrededor?

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Preguntas frecuentes

¿Va a seguir aumentando?
Lo habitual es que progrese, pero no a una velocidad que se pueda predecir: hay juanetes que cambian muy poco en diez años y otros que avanzan en dos. Lo que sí se sabe es qué lo acelera, y ahí hay margen: un calzado que comprima la puntera o con tacón alto mantenido en el tiempo, y una sobrecarga del primer dedo que nadie ha corregido. Reducir eso no endereza lo que ya está desviado —eso no lo hace nada que no sea cirugía—, pero cambia el ritmo y, sobre todo, evita las lesiones que aparecen alrededor: el callo del roce, el segundo dedo que se monta y la sobrecarga en la planta, que en la práctica es lo que duele.
¿Qué calzado puedo usar sin que me roce?
El criterio es que el zapato se adapte al pie y no al contrario, y eso se traduce en tres cosas concretas. Ancho suficiente en la puntera para que el dedo desviado no toque la pared interior; material que ceda en esa zona —una piel blanda se acomoda al bulto, un sintético rígido no— y sin costura justo encima del punto que sobresale, porque la costura es lo que abre el callo. Tacón bajo, porque el alto empuja el pie hacia delante y contra la puntera. La talla no basta como referencia: dos zapatos del mismo número pueden tener hormas muy distintas, y lo que decide es cómo te queda ese en concreto.

Publicado por Clínica Podológica Seila Ivars

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Para la primera visita: trae el calzado que usas a diario, las plantillas que lleves ahora si las tienes y cualquier informe anterior relacionado con tus pies.

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Seila Ivars Ribes

Podóloga colegiada

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