El neuroma de Morton es el engrosamiento y la irritación de uno de los nervios que pasan entre las cabezas de los metatarsianos, casi siempre entre el tercer y el cuarto dedo. Lo característico no es un dolor sordo sino una sensación eléctrica: calambre, quemazón u hormigueo que sube hacia los dedos, muchas veces con la impresión de llevar un pliegue del calcetín o una piedrecita dentro del zapato.
Empeora con el calzado estrecho de puntera y con el tacón, porque los dos comprimen esa zona y aumentan la presión sobre el nervio; alivia al descalzarse y al masajear el antepié. Lo que se busca en la consulta es reducir esa compresión: dar sitio al nervio, repartir la presión de las cabezas metatarsales y quitar de la ecuación el calzado que la provoca.
Qué se hace
- Localización precisa del punto que reproduce los síntomas.
- Distinción entre dolor mecánico y dolor de origen nervioso.
- Valoración de la presión en el antepié y de la anchura del calzado.
- Descarga de la zona para separar las cabezas metatarsales.
- Plantillas cuando hace falta mantener esa descarga al caminar.
¿Notas calambre u hormigueo entre los dedos al caminar con zapato cerrado?
Pedir citaPreguntas frecuentes
- ¿Por qué siento como si llevara una piedra o un pliegue del calcetín?
- Porque lo que está irritado es un nervio, y un nervio no informa de dónde está: informa de la zona a la que va. Cuando se comprime entre dos cabezas metatarsales, la sensación que llega al cerebro es la de algo apretando en la planta o de algo raro entre los dedos, aunque en el zapato no haya nada. Por eso mucha gente se descalza y mira, y no encuentra nada. Ese detalle es justamente lo que distingue este cuadro de un dolor mecánico: una sobrecarga duele donde está, y un nervio produce hormigueo, quemazón o descarga hacia los dedos. Cuéntalo con esas palabras en la consulta, porque cambia el abordaje.
- ¿Cómo tiene que ser el calzado?
- Lo que más importa es el ancho de la puntera, no la talla: el zapato tiene que dejar que las cabezas de los metatarsianos se separen al apoyar, y una punta estrecha las junta justo donde pasa el nervio. Mídete el pie de pie y con el peso repartido, que es cuando se ensancha de verdad, y descarta las hormas en punta aunque el largo te valga. El tacón alto también suma, porque traslada carga hacia el antepié: cuanto más bajo, menos presión en esa zona. Y una suela que no sea muy fina ayuda a que el suelo no llegue tan directo. Trae a la consulta los zapatos con los que peor estás: ahí se ve rápido qué está apretando.