Quién te atiende · Altea
Seila Ivars Ribes, podóloga en Altea
Seila Ivars Ribes, podóloga colegiada en Altea. Cómo trabajo, qué puedes esperar de una consulta y por qué te atiende siempre la misma profesional.
Seila Ivars Ribes Podóloga colegiada
Soy Seila Ivars Ribes, podóloga colegiada y responsable de la Clínica Podológica Seila Ivars, en el centro de Altea.
Mi objetivo es que salgas de la consulta entendiendo qué te pasa en los pies, qué opciones tienes y por qué se recomienda un tratamiento y no otro. Atender un pie no es solo aliviar una molestia: es buscar de dónde viene, evitar que vuelva y ayudarte a mantenerlos bien con el tiempo.
Una vocación sanitaria que empezó antes de la podología
Me crié en la falda de la Serra Bernia, en Altea la Vella, y descubrí mi vocación sanitaria ejerciendo como técnico en cuidados auxiliares de enfermería. Esa etapa me enseñó algo que sigo usando cada día: escuchar, fijarme en los cambios pequeños y adaptar la atención a cada persona.
Mi siguiente paso fue graduarme en Podología por la Universidad Miguel Hernández de Elche, en 2022, y desde ese mismo año ejerzo como podóloga. Sigo ampliando mi formación en cirugía podológica y en podología deportiva, y estoy certificada en protocolo y actuación pre y postquirúrgica por el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana.
Una podóloga de Altea
Ejercer en mi propia localidad y atender a personas de Altea y de otros municipios de la Marina Baixa y la Marina Alta tiene para mí un significado que va más allá del trabajo.
Empecé atendiendo a pacientes en su casa, antes de abrir la clínica, y sigo haciéndolo. Si no puedes desplazarte, en podología a domicilio está qué se atiende en casa y cómo pedir la visita.
Mi manera de entender la podología
Cada pie, cada forma de caminar y cada paciente son distintos, así que el tratamiento empieza por una valoración individual y una explicación que se entienda. Mi forma de trabajar se apoya en siete cosas:
- Escuchar qué te preocupa y desde cuándo.
- Explorar el pie antes de proponer nada.
- Explicarte con claridad lo que se observa.
- Valorar las alternativas cuando hay más de una.
- Priorizar los tratamientos conservadores siempre que estén indicados.
- Hacer seguimiento cuando la evolución lo pida.
- Darte recomendaciones que puedas aplicar en tu día a día.
La misma profesional durante todo el proceso
La clínica la atiendo yo. Quien te explora es quien te trata y quien revisa cómo evoluciona: no pasarás de un profesional a otro entre la primera consulta, el tratamiento y las revisiones.
Esa continuidad no es una comodidad, es parte del tratamiento. Permite comparar los cambios entre visitas, ajustar lo que se recomienda según la respuesta, y que no tengas que volver a contar tu historia entera cada vez que vienes.
No necesitas saber qué pedir
No hace falta que sepas qué tratamiento necesitas antes de venir. Basta con contar qué te duele, qué ha cambiado o qué te preocupa: la valoración sirve precisamente para determinar qué puede estar pasando y qué abordaje es el más adecuado.
Puedes ver qué se hace en cada caso en tratamientos y qué es cada problema en patologías. Estos son motivos frecuentes de consulta:
- Dolor al caminar, correr o estar mucho rato de pie.
- Uñas encarnadas, engrosadas o con cambios de color.
- Durezas, callosidades o grietas que molestan.
- Lesiones dolorosas en la planta del pie.
- Picor, descamación o sospecha de infección.
- Cansancio frecuente en pies o piernas, o desgaste desigual del calzado.
- Dudas sobre la pisada, sobre el calzado o sobre los pies de un niño que está creciendo.
- Diabetes o problemas de circulación, que aconsejan revisiones preventivas.
Formación continua y los límites de la disciplina
La podología cambia, así que mantener la formación al día no es un adorno: forma parte de ejercer con responsabilidad.
Y trabajar de forma responsable también es conocer los límites de la propia disciplina. Cuando lo que veo necesita pruebas, diagnóstico o tratamiento de otra especialidad, te lo digo y te oriento sobre a qué profesional acudir.
Antes de venir
La primera consulta empieza por una conversación: el motivo de la visita, desde cuándo, los antecedentes que importen y qué haces habitualmente. Después viene la exploración, que según el caso incluye la piel y las uñas, las articulaciones, las zonas de presión, el calzado o la forma de apoyar y caminar.
Para algunas consultas ayuda traer el calzado que usas a diario, las plantillas que ya tengas, los informes médicos relacionados y la lista de la medicación que tomas.
Si quieres ver el sitio antes de venir, en la clínica están las fotografías, cómo se entra y qué ocurre paso a paso. La entrada está a pie de calle, sin escalones, y la sala está adaptada para personas mayores y con movilidad reducida. El instrumental se esteriliza entre pacientes.
Titulación y registros que puedes comprobar
En un centro sanitario esto no es un adorno: son datos públicos y verificables, y publicarlos es la forma de que no tengas que confiar en una promesa. En acreditaciones está qué acredita cada número, dónde comprobarlo y qué no acredita.
- Graduada en Podología por la Universidad Miguel Hernández de Elche.
- Colegiada nº 838463655 del Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana.
- Centro inscrito en el Registro Autonómico de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios de la Comunidad Valenciana con el nº 44655.
- Actividad de podología a domicilio inscrita con el nº 24759.
Mi compromiso contigo
Quiero que vengas sabiendo que se te va a escuchar, que vas a recibir una explicación clara y que no se te va a hacer ningún tratamiento sin que entiendas antes en qué consiste.
Si tienes molestias, has notado algún cambio o simplemente quieres revisar cómo están tus pies, pide cita y lo vemos.