Saltar al contenido

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta antes de venir: cómo pedir cita, qué traer, si la solicitud es una confirmación y cuándo no conviene esperar.

Estas son las dudas que llegan con más frecuencia por teléfono y por WhatsApp. Si la tuya no está, escríbenos: si se repite, acabará aquí.

Antes de tu cita

¿Cómo pido cita?
Desde el calendario de esta web, eligiendo día y hora dentro del horario de la clínica, o por teléfono y WhatsApp al 698 901 061. El calendario muestra el horario de atención, no la agenda: lo que envías es una solicitud, y la clínica te confirma la hora por correo.
Al enviar el formulario, ¿la cita ya está confirmada?
No. El formulario envía una solicitud, y la clínica la revisa y responde por correo aceptándola o proponiendo otro momento. La cita queda confirmada cuando recibes ese correo, no al enviar la solicitud.
¿Dónde está la clínica?
En la calle Ifach, 1, en Altea (03590). La entrada está a pie de calle, sin escalones.
¿Qué conviene llevar a la primera visita?
El calzado que usas a diario —es la mitad de la información—, las plantillas que lleves ahora si tienes, y cualquier informe o prueba previa relacionada con los pies. Si tomas medicación, la lista también ayuda.
¿Atendéis a niños?
Sí. La podología infantil es una de las consultas habituales, y el criterio para valorar un pie que está creciendo depende de la edad: hay cosas que son normales a los tres años y no a los siete.
Tengo diabetes. ¿Debo decirlo al pedir cita?
Sí, y es importante. En un pie con diabetes la sensibilidad puede estar reducida y la circulación comprometida, así que el tratamiento y la frecuencia de las revisiones se adaptan. Lo mismo si estás en tratamiento anticoagulante.
¿Cómo cambio o anulo una cita?
Avisando por WhatsApp o por teléfono al 698 901 061. Cuanto antes se avise, antes puede ocupar ese hueco otra persona que lo esté esperando.
¿Cuándo no conviene esperar a pedir cita?
Ante una herida que no cierra, pus, una zona enrojecida o caliente, mal olor, un cambio de color de la piel o de una uña, o un dolor que no deja apoyar. Con diabetes o problemas de circulación, cualquiera de esas señales se mira cuanto antes.
¿Atendéis a domicilio?
Sí. Si no puedes desplazarte hasta la clínica —por movilidad reducida o porque salir de casa se ha vuelto difícil—, la podóloga va a tu casa. Se acude a los municipios de la Marina Baixa y la Marina Alta. En la página de podología a domicilio está qué se atiende en casa y cómo pedir la visita.
¿Cuándo debo acudir al podólogo?
Cuando algo del pie duele, molesta al calzarse o ha cambiado de aspecto: durezas que vuelven, uñas que se clavan o se engrosan, piel que se descama, dolor al apoyar o un desgaste raro del calzado. Y no hace falta esperar a que duela: con diabetes, con problemas de circulación o si practicas deporte con regularidad, la revisión periódica forma parte del cuidado del pie.
¿Qué diferencia hay entre un podólogo y un podólogo deportivo?
En titulación, ninguna: la podología es un grado universitario sanitario y quien la ejerce está colegiado, haga deporte su paciente o no. «Podología deportiva» no es otra profesión, sino un área de trabajo dentro de la misma: mira cómo el gesto del deporte, la superficie y el calzado cargan el pie, y las molestias que aparecen por repetición. Aquí es una de las áreas de trabajo de la consulta.
¿Cada cuánto hay que hacerse una quiropodia?
No hay un intervalo que valga para todo el mundo, y por eso esta web no da un número: depende de la rapidez con la que te crecen las uñas y la piel dura, del calzado, de la actividad y de si hay diabetes o problemas de circulación. Lo que sí se hace es decírtelo en consulta, con tu pie delante, y ajustarlo según cómo vaya evolucionando.
¿Cómo se trata una uña encarnada?
En consulta se retira la porción de uña que se está clavando y se limpia el surco, con lo que el dolor suele ceder pronto. Después se mira por qué se clava —la forma de la uña, cómo se corta, el calzado o el apoyo—, porque de eso depende que vuelva. Cuando vuelve una y otra vez, existe la opción quirúrgica en la propia consulta y con anestesia local, que actúa sobre el borde que reincide. Cuál procede se decide explorando el pie, no por teléfono.
¿Las plantillas solucionan el dolor de pies?
No siempre, y prometerlo sería faltar a la verdad. Una plantilla actúa sobre cómo se reparte la carga al apoyar, así que ayuda cuando el dolor viene de ahí; si viene de otra causa —una infección, una lesión de la piel o de la uña, algo que no es mecánico—, no es el tratamiento. Por eso no se hacen plantillas sin un estudio de la pisada previo: primero se averigua de dónde sale el dolor y luego se decide si una plantilla es parte de la respuesta.

Cuando quieras

Empezamos por tus pies.

Puedes solicitar cita desde la web, escribir por WhatsApp o llamar por teléfono.

Enviar la solicitud no confirma la cita: la clínica la revisa y te confirma la hora.

¿Tienes alguna duda? Envíanos un WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)