Una uña encarnada —onicocriptosis— es un borde de la lámina que en vez de crecer por encima de la piel entra en ella. La piel responde como ante cualquier cuerpo extraño: se inflama, duele al roce del calzado y, si sigue, puede formar un tejido rojo y abultado alrededor o infectarse. Suele empezar en el primer dedo y casi siempre en el mismo lado.
Casi nunca es una sola cosa. Se suman la forma de la uña —una lámina muy curvada se clava sola—, un corte demasiado corto o redondeado en las esquinas, un calzado que aprieta a lo ancho, la humedad que reblandece la piel del surco y, en algunos casos, un dedo que empuja al de al lado. Saber cuál de esas cosas manda en tu caso es lo que decide si basta con cambiar el corte y el zapato o hay que hacer algo más.
Qué se mira y qué NO conviene hacer
- La forma de la lámina y del surco, para ver si la uña se clava por cómo es.
- Si hay signos de infección: dolor que crece, calor, enrojecimiento o supuración.
- El calzado y la forma de cortar, que son las dos causas que se pueden cambiar hoy.
- No cortar en pico ni «hacer una V»: no libera nada y deja un pico que vuelve a clavarse.
- No hurgar en el surco con tijeras ni con alfileres: es la vía más rápida a una infección.
¿Se te clava el borde de la uña y duele con el zapato?
Pedir citaPreguntas frecuentes
- ¿Por qué casi siempre es el dedo gordo?
- Porque en ese dedo se juntan tres cosas que en los demás no. Su uña es la más ancha y la más curvada, así que sus bordes se meten más en el surco; es el dedo que más presión recibe al despegar el pie del suelo, y es el que primero toca la puntera del zapato, sobre todo si la horma acaba en punta. Además, si el dedo está desviado hacia los demás —como en un juanete— su uña deja de apuntar recta hacia delante y uno de los bordes queda todavía más metido. Por eso, cuando se repite en ese dedo, en la consulta se mira también la forma del pie y no solo la uña.
- ¿Influyen el esmalte permanente o las uñas de gel?
- No hacen que una uña se clave por sí solos, pero sí pueden sumar. Lo hacen de dos formas: por lo que se hace al aplicarlos —limar la superficie de la lámina y, sobre todo, retirar o empujar la piel del surco, que es la barrera que protege esa zona— y por lo que impiden ver, porque una capa de color tapa el borde justo donde habría que mirarlo. Además, una lámina reforzada con material rígido pierde flexibilidad y responde peor a la presión del calzado. No hay que renunciar a llevarlas: lo que ayuda es no tocar el surco, no apurar los bordes al limar y quitarlas de vez en cuando para mirar la uña como es.