Uñas encarnadas
Cuando el borde de la uña se clava en la piel y la zona se inflama. Se retira la espícula que causa el dolor y se trabaja para que no vuelva.
Una uña encarnada —onicocriptosis— es un borde de la uña que se clava en la piel que la rodea. Suele empezar con una molestia al apretar el calzado o al tocar la zona, y puede evolucionar a enrojecimiento, inflamación y dolor constante. Las causas más frecuentes son un corte demasiado curvo o demasiado corto, un calzado que comprime la punta del pie, un golpe o una uña que crece con una forma muy enrollada.
En consulta se retira la espícula que está clavada, que es lo que produce el dolor, y se limpia y se libera el surco de la uña. A partir de ahí lo importante es lo segundo: revisar por qué ha pasado —el corte, el calzado, la forma de la uña o el apoyo del dedo— para que no se repita, porque una uña que se encarna una vez tiende a encarnarse otra si la causa sigue ahí.
Qué se hace en la consulta
- Valoración del dedo, del surco de la uña y del estado de la piel.
- Retirada del borde o de la espícula que se está clavando.
- Limpieza de la zona y liberación del surco.
- Revisión de la causa: corte, calzado, forma de la uña y apoyo del dedo.
- Pauta de cuidado en casa y, si vuelve a ocurrir, valoración de las opciones que hay para resolverlo de forma duradera.
¿Te duele el borde de una uña al ponerte el zapato?
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