Una uña encarnada —onicocriptosis— es un borde de la uña que se clava en la piel que la rodea. Suele empezar con una molestia al apretar el calzado o al tocar la zona, y puede evolucionar a enrojecimiento, inflamación y dolor constante. Las causas más frecuentes son un corte demasiado curvo o demasiado corto, un calzado que comprime la punta del pie, un golpe o una uña que crece con una forma muy enrollada.
En consulta se retira la espícula que está clavada, que es lo que produce el dolor, y se limpia y se libera el surco de la uña. A partir de ahí lo importante es lo segundo: revisar por qué ha pasado —el corte, el calzado, la forma de la uña o el apoyo del dedo— para que no se repita, porque una uña que se encarna una vez tiende a encarnarse otra si la causa sigue ahí.
Qué se hace en la consulta
- Valoración del dedo, del surco de la uña y del estado de la piel.
- Retirada del borde o de la espícula que se está clavando.
- Limpieza de la zona y liberación del surco.
- Revisión de la causa: corte, calzado, forma de la uña y apoyo del dedo.
- Pauta de cuidado en casa y, si vuelve a ocurrir, valoración de las opciones que hay para resolverlo de forma duradera.
¿Te duele el borde de una uña al ponerte el zapato?
Pedir citaPreguntas frecuentes
- ¿Por qué me vuelve a pasar siempre en el mismo dedo?
- Porque de las causas que hacen que una uña se clave, unas se pueden cambiar y otra no. El corte y el calzado se corrigen; la forma de la lámina, en cambio, es la que es: una uña muy curvada de lado a lado entra en la piel por su propia geometría, y eso no se modifica con el tiempo ni con la manera de cortarla. Cuando el borde se retira, el dolor se va, pero la uña sigue creciendo con la misma forma. Por eso en la consulta se mira cuál de las dos cosas manda en tu caso: si es el corte o el zapato, se resuelve cambiándolos; si es la forma, hay que decidir si conviene convivir con revisiones o valorar una solución duradera.
- ¿Cómo debo cortarme las uñas para que no se claven?
- Rectas y sin apurar las esquinas. Lo que hace que un borde se clave es dejar una esquina más corta que el resto: la piel del surco se cierra por encima y la uña, al crecer, la encuentra delante. Así que el corte sigue la línea del dedo, se deja el borde a la altura de la punta —no por dentro— y las esquinas se redondean con lima, no con tijera. Lo que no ayuda es cortar en pico ni hacer una «V» en el centro: no libera el borde y deja un pico que vuelve a clavarse. Y si el dedo ya está inflamado, esto no es el momento de practicar: ahí lo que toca es que lo vea alguien.
- ¿Puedo hacer algo mientras espero la cita?
- Sí, tres cosas, y todas van en la misma dirección: quitar presión y no empeorar la zona. Usa un calzado que no apriete la punta del pie —o ve descalzo o en sandalia en casa—, mantén el dedo limpio y bien seco, y deja de tocarlo. Eso último es lo importante: hurgar en el surco con tijeras, pinzas o un alfiler, o intentar «sacar» el borde, es la vía más rápida a una infección, y una infección convierte un problema de diez minutos en otro que necesita varios días. No pongas nada oclusivo que mantenga la humedad. Y si aparece pus, calor o el dolor no te deja apoyar, no esperes a la cita prevista: pide una antes.