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Un minuto al día y un espejo. Las señales que conviene buscar, por qué se pueden pasar por alto y cuáles no admiten espera.
Revisar los pies cada día es una de las medidas más sencillas y útiles para detectar a tiempo un problema si tienes diabetes. Cuesta un minuto y no necesita nada más que luz y, si no llegas a ver la planta, un espejo en el suelo o la ayuda de alguien.
La razón de fondo es incómoda pero simple: la diabetes puede reducir la sensibilidad del pie, y lo que no se siente no avisa. Una ampolla por un zapato nuevo, una piedrecita dentro del calcetín o un corte al cortarse una uña pueden pasar horas o días sin doler. Mirar sustituye a sentir.
Lo que hay que buscar
No hace falta saber diagnosticar: basta con detectar que algo ha cambiado respecto a ayer.
- Heridas, cortes, ampollas o rozaduras, por pequeñas que sean.
- Zonas enrojecidas, sobre todo si la marca sigue ahí un rato después de quitarte el zapato.
- Cambios de color: palidez, zonas amoratadas u oscuras.
- Zonas calientes al tacto comparadas con el otro pie.
- Hinchazón nueva en un pie y no en el otro.
- Grietas en el talón o entre los dedos, y humedad o mal olor entre ellos.
- Durezas y callos, que señalan dónde hay más presión de la que corresponde.
- Uñas engrosadas, cambiadas de color o que se clavan.
- Sensación de hormigueo, quemazón o de andar sobre algodón.
Si encuentras grietas en el talón, en qué hacer cuando aparecen grietas en el talón está cómo protegerlas y por qué con diabetes conviene consultar pronto, aunque no duelan.
Y si lo que notas entre los dedos es picor o piel que se pela, en picor entre los dedos de los pies está qué puede ser y qué hacer mientras consultas.
Cómo revisarlos en un minuto
- Con buena luz, al terminar el día: es cuando aparecen las marcas del calzado.
- Planta, talón, entre los dedos y el dorso. Si no ves la planta, usa un espejo en el suelo.
- Seca bien entre los dedos, e hidrata el resto del pie evitando esa zona.
- Mira también dentro del zapato con la mano: una costura suelta o una piedrecita se encuentran ahí, no en el pie.
Lo que conviene no hacer en casa
- No cortes durezas ni callos con cuchilla, ni uses callicidas: en un pie con sensibilidad reducida es fácil hacerse más daño del que se nota.
- No intentes sacar una uña que se clava hurgando en el lateral.
- No uses agua muy caliente ni bolsas de agua caliente ni mantas eléctricas: si la sensibilidad está alterada, puedes quemarte sin darte cuenta. Comprueba la temperatura con el codo o con un termómetro.
- No andes descalzo, tampoco en casa ni en la playa.
Cuándo consultar el mismo día
Si aparece una herida que no cierra, pus, una zona enrojecida que se extiende, calor o hinchazón nueva, mal olor o un cambio de color —aunque no duela—, o un dolor que no deja apoyar, eso no espera a la próxima revisión. En un pie con diabetes o con problemas de circulación, el tiempo cuenta: lo que se atiende pronto suele resolverse con más facilidad.
Y si no ha ocurrido nada de eso, la revisión periódica en consulta sigue mereciendo la pena: gran parte del trabajo consiste en encontrar el problema antes de que dé señales.
En pie diabético se explica en qué consiste esa revisión en consulta y qué se mira en ella.
Fuentes
- IWGDF Guidelines on the prevention and management of diabetic foot disease (se abre en una pestaña nueva) · International Working Group on the Diabetic Foot, 2023
- Diabetic foot problems: prevention and management (NG19) (se abre en una pestaña nueva) · National Institute for Health and Care Excellence (NICE), 2015
- Looking after your feet with diabetes (se abre en una pestaña nueva) · Diabetes UK
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