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Cómo cortar las uñas de los pies para que no se encarnen

Recto y sin apurar los lados. Suena simple, y es la causa más frecuente de una uña que se clava. Cómo hacerlo y cuándo no hacerlo tú.

La mayoría de las uñas encarnadas que llegan a consulta no vienen de un golpe ni de una mala suerte: vienen de la forma de cortarlas. Y la buena noticia es que eso se corrige en dos minutos, sin comprar nada.

La regla es una: recto y sin apurar los lados. El resto de este artículo explica por qué, y en qué casos es mejor que no lo hagas tú.

Por qué el corte redondeado acaba clavándose

Cuando redondeas la uña siguiendo la forma del dedo, el borde queda por debajo del pliegue de piel que hay a los lados. La uña sigue creciendo hacia delante, pero ese trozo que quedó escondido crece contra la piel en lugar de sobre ella: se clava, la zona se inflama y empieza a doler al apretar el zapato.

Apurar los lados con la punta de las tijeras hace lo mismo, pero peor: además de dejar el borde escondido, suele quedar una espícula minúscula que actúa como una astilla. Es lo que produce ese dolor punzante que aparece días después del corte y que no se explica mirando la uña por encima.

Cómo cortarlas, paso a paso

  • Después de la ducha, con la uña algo blanda: se corta sin astillarse.
  • Con un cortaúñas de boca recta o unas tijeras rectas, no curvas.
  • Recta, de un lado al otro, siguiendo el borde libre de la uña y no la curva del dedo.
  • Dejando la uña al nivel de la punta del dedo, sin apurar hasta la carne.
  • Sin meter nada en los laterales: si ahí molesta algo, no se saca hurgando.
  • Limando el borde con una lima de cartón para redondear las esquinas que puedan arañar, sin recortarlas.

Cuándo es mejor que no lo hagas tú

Hay tres situaciones en las que cortarse las uñas en casa deja de ser una rutina y pasa a ser un riesgo, y en las tres es mejor una revisión periódica en consulta.

  • Si tienes diabetes o problemas de circulación: la sensibilidad puede estar reducida y una herida pequeña puede pasar desapercibida durante días.
  • Si tomas anticoagulantes: un corte que en otra persona no tiene importancia aquí sí la tiene.
  • Si no llegas o no ves bien el pie: forzar la postura acaba en un corte a ciegas, y la uña del dedo gordo es la que menos perdona.
  • Si la uña está engrosada, deformada o de un color que no es el habitual: ahí primero hay que saber por qué, porque cortarla no arregla la causa.

Si ya se ha clavado

No intentes sacar el trozo que se clava. Hurgar en el lateral suele empujarlo más adentro y añadir una herida al problema que ya había. Lo que sí ayuda mientras pides cita: calzado que no apriete la punta del pie y no cortar más esa uña.

Y si hay pus, calor, enrojecimiento que se extiende o el dolor no deja apoyar, no esperes: eso ya no es solo una uña mal cortada.

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