Dedos en garra y en martillo
Dedos que se doblan y dejan de apoyar. Rozan por arriba con el zapato y sobrecargan la planta por debajo.
Cuando un dedo se dobla de forma permanente aparecen dos problemas a la vez: por arriba, el nudillo queda más alto y roza con la parte superior del zapato, lo que produce un callo en el dorso del dedo; por debajo, la punta deja de apoyar y su carga pasa a la cabeza del metatarsiano, que se irrita y desarrolla una dureza en la planta. Los dos dan dolor y los dos se pueden aliviar.
Puede afectar a un solo dedo o a varios, y a menudo va de la mano de un juanete: al desviarse el dedo gordo, el segundo se queda sin sitio y se monta. También aparece por un calzado corto mantenido en el tiempo, por un desequilibrio entre los músculos que doblan y estiran el dedo, o asociado a enfermedades que afectan al nervio o a la articulación. Mientras el dedo conserve movilidad se puede trabajar mucho; cuando se queda rígido, el objetivo pasa a ser proteger y descargar.
Qué se hace
- Comprobar si el dedo aún se puede estirar o si ya está rígido.
- Tratar el callo del dorso y la dureza de la planta que lo acompañan.
- Ortesis de silicona hechas sobre el propio dedo para protegerlo y realinearlo.
- Revisar el calzado: altura de la puntera y longitud real, no la talla.
- Descargar la cabeza metatarsal que ha asumido la carga del dedo.
¿Se te clava el zapato en el nudillo de un dedo o te sale un callo encima?
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