El pie de un niño no es un pie de adulto pequeño: está creciendo, y el criterio para valorarlo depende de la edad. Un pie plano a los tres años y un pie plano a los ocho no significan lo mismo, y caminar con las puntas hacia dentro es habitual a ciertas edades y deja de serlo más tarde. Por eso la primera pregunta en la consulta infantil suele ser cuántos años tiene y desde cuándo se observa.
Los motivos de consulta más frecuentes son la forma del pie o de las piernas, que el niño camine de una manera que llama la atención, que se queje de dolor o de cansancio al andar, que tropiece a menudo, que gaste el calzado de forma muy desigual o que aparezcan uñas encarnadas y verrugas, que en la infancia son muy comunes. Muchas veces la conclusión es que no hay que hacer nada más que revisar dentro de un tiempo, y eso también es un resultado.
Si te preocupa cómo va a vivir tu hijo la visita, en llevar a tu hijo al podólogo está cómo se cuida su confianza en la consulta y cómo preparar la primera.
Motivos habituales de consulta
- Forma del pie o de las piernas que preocupa en casa.
- Dolor o cansancio al caminar, o que el niño evite andar o correr.
- Tropiezos frecuentes o una forma de caminar que llama la atención.
- Desgaste muy desigual del calzado.
- Uñas encarnadas y verrugas plantares, frecuentes a estas edades.
¿Te preocupa cómo camina tu hijo o se queja de dolor en los pies?
Pedir citaPreguntas frecuentes
- ¿A qué edad conviene la primera revisión?
- No hay una edad marcada para una revisión rutinaria, pero sí tres momentos en los que consultar aporta algo: cuando el niño empieza a caminar con soltura y en casa se ve algo que llama la atención, cuando entra en una etapa de crecimiento rápido o empieza a hacer deporte con regularidad, y siempre que se queje de dolor. Ese último no espera edad ninguna. En muchas consultas la conclusión es que todo va como debe y que basta con volver a mirarlo más adelante, y eso también es un resultado útil: sirve para dejar de preocuparse con un motivo.
- ¿Cómo elijo el calzado de un niño que crece tan rápido?
- Midiendo el pie y no la talla, porque la talla varía entre marcas. Se comprueba con el niño de pie y con el peso repartido, que es cuando el pie se alarga de verdad: debe quedar un margen delante del dedo más largo —que no siempre es el gordo— y sitio para que los dedos se muevan a lo ancho. El talón tiene que quedar sujeto y la suela doblarse por donde dobla el pie, no por el medio. Y comprar «un número más para que le dure» es de las cosas que más problemas dan: el pie se desplaza dentro, los dedos se agarran para sujetarlo y ahí empiezan los roces.
- Mi hijo camina de puntillas o hacia dentro. ¿Es para preocuparse?
- Depende sobre todo de la edad y de si es siempre o solo a veces. Andar de puntillas de forma ocasional es frecuente en los primeros años y suele desaparecer; hacerlo de manera constante, o empezar a hacerlo cuando antes no lo hacía, sí conviene mirarlo. Igual con las puntas hacia dentro: hay edades en las que es habitual y otras en las que ya no. Lo que ayuda es traer datos concretos: desde cuándo lo hace, si es en los dos pies, si camina normal descalzo en casa y si se queja de algo. Si además hay dolor, cojera o el niño rechaza correr, eso se valora sin esperar.