Saltar al contenido

Podología infantil

El pie del niño está creciendo, y eso cambia el criterio: hay cosas que son normales a los tres años y no a los siete.

Enviar la solicitud no confirma la cita: la clínica la revisa y te confirma la hora.

En resumen

La valoración del pie de un niño, donde el criterio depende de la edad: lo normal a los tres años no lo es a los ocho.
Ante dolor —siempre—, o si preocupa la forma del pie, la manera de caminar o un desgaste muy desigual del calzado.
Se pregunta la edad y desde cuándo, y se explora. Muchas veces la conclusión es revisar más adelante, y eso ya es un resultado.

El pie de un niño no es un pie de adulto pequeño: está creciendo, y el criterio para valorarlo depende de la edad. Un pie plano a los tres años y un pie plano a los ocho no significan lo mismo, y caminar con las puntas hacia dentro es habitual a ciertas edades y deja de serlo más tarde. Por eso la primera pregunta en la consulta infantil suele ser cuántos años tiene y desde cuándo se observa.

Los motivos de consulta más frecuentes son la forma del pie o de las piernas, que el niño camine de una manera que llama la atención, que se queje de dolor o de cansancio al andar, que tropiece a menudo, que gaste el calzado de forma muy desigual o que aparezcan uñas encarnadas y verrugas, que en la infancia son muy comunes. Muchas veces la conclusión es que no hay que hacer nada más que revisar dentro de un tiempo, y eso también es un resultado.

Si te preocupa cómo va a vivir tu hijo la visita, en llevar a tu hijo al podólogo está cómo se cuida su confianza en la consulta y cómo preparar la primera.

Motivos habituales de consulta

  • Forma del pie o de las piernas que preocupa en casa.
  • Dolor o cansancio al caminar, o que el niño evite andar o correr.
  • Tropiezos frecuentes o una forma de caminar que llama la atención.
  • Desgaste muy desigual del calzado.
  • Uñas encarnadas y verrugas plantares, frecuentes a estas edades.

¿Te preocupa cómo camina tu hijo o se queja de dolor en los pies?

Pedir cita

Preguntas frecuentes

¿A qué edad conviene la primera revisión?
No hay una edad marcada para una revisión rutinaria, pero sí tres momentos en los que consultar aporta algo: cuando el niño empieza a caminar con soltura y en casa se ve algo que llama la atención, cuando entra en una etapa de crecimiento rápido o empieza a hacer deporte con regularidad, y siempre que se queje de dolor. Ese último no espera edad ninguna. En muchas consultas la conclusión es que todo va como debe y que basta con volver a mirarlo más adelante, y eso también es un resultado útil: sirve para dejar de preocuparse con un motivo.
¿Cómo elijo el calzado de un niño que crece tan rápido?
Midiendo el pie y no la talla, porque la talla varía entre marcas. Se comprueba con el niño de pie y con el peso repartido, que es cuando el pie se alarga de verdad: debe quedar un margen delante del dedo más largo —que no siempre es el gordo— y sitio para que los dedos se muevan a lo ancho. El talón tiene que quedar sujeto y la suela doblarse por donde dobla el pie, no por el medio. Y comprar «un número más para que le dure» es de las cosas que más problemas dan: el pie se desplaza dentro, los dedos se agarran para sujetarlo y ahí empiezan los roces.
Mi hijo camina de puntillas o hacia dentro. ¿Es para preocuparse?
Depende sobre todo de la edad y de si es siempre o solo a veces. Andar de puntillas de forma ocasional es frecuente en los primeros años y suele desaparecer; hacerlo de manera constante, o empezar a hacerlo cuando antes no lo hacía, sí conviene mirarlo. Igual con las puntas hacia dentro: hay edades en las que es habitual y otras en las que ya no. Lo que ayuda es traer datos concretos: desde cuándo lo hace, si es en los dos pies, si camina normal descalzo en casa y si se queja de algo. Si además hay dolor, cojera o el niño rechaza correr, eso se valora sin esperar.

Publicado por Clínica Podológica Seila Ivars

Saber qué va a pasar también tranquiliza.

Cuatro pasos, desde que entras por la puerta hasta que sales sabiendo qué sigue.

  1. Llegas y cuentas qué te ocurre

    La consulta funciona con cita. Se empieza escuchando el motivo de tu visita y los antecedentes que importen.

  2. Se revisa tu caso con calma

    La valoración se adapta a tu edad, tu movilidad, tu estado de salud y a lo que te preocupa.

  3. Se exploran y valoran tus pies

    La misma podóloga hace personalmente la exploración y el tratamiento que corresponda.

  4. Se te explica lo que sigue

    Sales con una explicación comprensible de lo que se ha visto, del tratamiento y del seguimiento recomendado.

Para la primera visita: trae el calzado que usas a diario, las plantillas que lleves ahora si las tienes y cualquier informe anterior relacionado con tus pies.

Sala de espera de la clínica, con dos sillones tapizados y el mostrador de recepción al fondo

Ven a ver dónde te vamos a atender.

Antes de pedir cita puedes recorrer la consulta: la entrada, la sala de espera y el sitio donde se trabaja, con fotografías del lugar real.

Ver la clínica

Seila Ivars sentada en el sillón podológico de la sala de tratamiento, con la casaca de trabajo del centro y el equipo de la consulta detrás

Seila Ivars Ribes

Podóloga colegiada

Quién te atiende

Patologías relacionadas

¿Tienes alguna duda? Envíanos un WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)