Un abrazo en la consulta dice mucho de cómo me gusta atender a los niños: a su ritmo, con paciencia y con la misma cara en cada visita. Te cuento cómo cuido su confianza en la clínica de Altea y cómo preparar su primera visita.
En podología infantil, la confianza entre la podóloga y el niño tiene un valor enorme para mí. Esa conexión se construye poco a poco y, a veces, se hace visible en un abrazo como el de esta fotografía.
Al peque de la foto le encanta venir, y a mí me hace muchísima ilusión saberlo. Con el tiempo hemos creado un vínculo muy bonito, y esta imagen guarda un poquito de ese cariño que nos tenemos.
Por qué la confianza importa tanto en la consulta infantil
Cuando miro esta foto, me acuerdo de lo importante que es que un niño se sienta a gusto con la persona que lo atiende. Que encuentre una cara conocida, sepa que lo vas a escuchar y pueda acercarse a ti con confianza.
Para mí, atender a los más pequeños implica cuidar también cómo se sienten. Quiero que tengan su espacio, que puedan expresarse a su manera y que perciban el cariño con el que los recibo. Su tranquilidad me importa mucho.
Y no es solo una cuestión de cariño. Un niño tranquilo se deja mirar los pies y camina con más naturalidad, cuenta mejor qué le molesta y vuelve sin miedo a la siguiente revisión. En podología infantil muchas veces lo que toca es precisamente eso, ver cómo evoluciona el pie mientras crece, y para eso hace falta que venga a gusto.
Cómo se construye, visita a visita
Esa confianza se va construyendo con el tiempo. En la manera de hablarles, en la paciencia para respetar su ritmo y en el interés por lo que quieren contarte. Poco a poco, la consulta puede convertirse en un lugar familiar, y su podóloga, en alguien a quien les hace ilusión volver a ver.
Cada niño tiene su carácter. Algunos se acercan enseguida; otros necesitan más tiempo. Me gusta pensar que hay sitio para cada uno tal y como es, con sus días más habladores y sus días más tímidos. Mi deseo es que se sientan acogidos y queridos.
Ayuda mucho que sea siempre la misma persona: en la clínica, quien valora a tu hijo es también quien lo trata y quien lo vuelve a ver en las revisiones. Así, la cara conocida no depende de la suerte.
Si es su primera visita: cómo prepararla en casa
Unos pocos gestos en casa ayudan a que el primer día sea más fácil, para él y para ti:
- Cuéntale con antelación y con palabras sencillas que vais a ir a que le miren los pies y cómo camina, sin convertirlo en un gran acontecimiento.
- Sé sincero con lo que va a pasar y no le prometas nada que no sepas seguro: la confianza también se gana sin sorpresas.
- Trae el calzado que usa a diario: en su desgaste y en cómo le ajusta se ve mucho.
- Si lo que te preocupa no aparece siempre —cuando corre o cuando está cansado—, graba un vídeo breve en casa: en la consulta los niños suelen caminar distinto porque saben que los estamos mirando.
- Apunta desde cuándo lo notas y si algo le duele: es lo primero que te voy a preguntar, junto con su edad.
Si le tranquiliza saber adónde va, en la clínica podéis ver juntos cómo es el espacio antes de venir: reconocer el sitio al entrar quita una parte de lo desconocido.
Cuando quieras, puedes pedir cita para tu hijo; en los comentarios basta con indicar que es para un niño y qué edad tiene.
Cuándo conviene llevar a un niño al podólogo
Estos son los motivos de consulta más habituales en los niños:
- Dolor o cansancio al caminar, o que evite andar o correr: el dolor de pie en un niño siempre se valora.
- Una forma del pie o de las piernas que te preocupa.
- Una manera de caminar que llama la atención, o tropiezos frecuentes.
- Un desgaste muy desigual del calzado.
- Uñas encarnadas o verrugas plantares, que a estas edades son frecuentes.
Muchas veces la conclusión es que todo encaja con su edad y basta con revisar más adelante, y eso también es un buen resultado. Si lo que te preocupa es cómo pisa o cómo camina, en pie plano infantil y en mi hijo camina con los pies hacia dentro está qué es propio de cada edad y cuándo conviene valorarlo.
Gracias por confiarme a vuestros hijos
Por eso esta foto significa tanto para mí. Después de un tiempo compartiendo visitas, poder guardar un momento así me hace sentir muy afortunada. En mi sonrisa se nota la alegría que me da recibir un abrazo.
Esta es la forma en la que quiero vivir la podología infantil en mi clínica de Altea: con cercanía y con mucho cariño por los pequeños que sus familias me confían.
Gracias a quienes me dejáis acompañar a vuestros hijos y formar parte de una pequeña parcela de su infancia. Que vengan a gusto y les alegre volver a verme es algo que valoro muchísimo.
Y a ti, peque, gracias por este abrazo. A mí también me encanta verte.
Fuentes
- Preparing Your Child for Visits to the Doctor (se abre en una pestaña nueva) · Nemours KidsHealth
- Leg and foot problems in children (se abre en una pestaña nueva) · National Health Service (NHS)
Preguntas frecuentes
- ¿A partir de qué edad se puede llevar a un niño al podólogo?
- No hay que esperar a una edad concreta: el pie de un niño se puede valorar en cuanto algo preocupa, también en un bebé, por ejemplo si un pie se ve muy curvado o rígido. Lo que cambia con la edad es el criterio, porque lo que es normal a los tres años no lo es a los ocho.
- ¿Hace falta llevarlo aunque no le pase nada?
- No es obligatorio si no hay nada que te preocupe. Pero si dudas de si lo que ves encaja con su edad —cómo pisa, cómo camina, cómo gasta el calzado—, esa duda ya es un motivo razonable de consulta, y muchas veces la respuesta es que todo va bien.
- ¿Qué hago si mi hijo tiene miedo o no se deja tocar los pies?
- Es más habitual de lo que parece, y no pasa nada. En la consulta vamos a su ritmo: primero hablamos, le explico lo que voy a hacer y dejo que mire y pregunte, sin forzarle. Lo que no sale un día puede salir en la siguiente visita. En casa ayuda no presentarlo nunca como un castigo.
- ¿Puedo estar con mi hijo durante la consulta?
- Sí, y me gusta que así sea. Contigo al lado se siente más seguro, y además tú sabes cosas que él todavía no sabe contar: desde cuándo pasa, cuándo se queja o cómo camina en casa.
- ¿Cada cuánto tiene que volver a revisión?
- Depende de lo que se vea, y no hay un calendario igual para todos los niños. Si todo encaja con su edad, a veces no hace falta volver salvo que notes algo nuevo; si hay algo que conviene seguir, al terminar la visita te digo cuándo tiene sentido revisarlo.
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