La verruga plantar —conocida también como papiloma— es una lesión producida por el virus del papiloma humano en la piel de la planta del pie. Se contagia por contacto en suelos húmedos: piscinas, vestuarios, duchas comunes. A diferencia de una dureza, duele al pinzarla por los lados más que al pisarla de frente, y muchas veces se ven unos puntitos oscuros en su superficie.
Se confunde a menudo con una callosidad, y ahí está el problema: limarla o taparla no la elimina, y mientras tanto puede crecer o aparecer alguna nueva alrededor. El tratamiento se elige según el tamaño de la lesión, cuántas hay y en qué zona de apoyo están, y normalmente necesita más de una sesión y revisiones hasta comprobar que la piel ha vuelto a la normalidad.
Cómo se aborda
- Valoración de la lesión para distinguirla de una dureza o de un cuerpo extraño.
- Descarga de la zona si está en un punto de apoyo y duele al caminar.
- Tratamiento adaptado al tamaño, al número de lesiones y a su localización.
- Revisiones hasta comprobar que la piel ha recuperado su dibujo normal.
- Medidas para no contagiar a otras personas de casa y para reducir el riesgo de recaída.
¿Te duele un punto concreto de la planta al pisar, como si tuvieras una piedra?
Pedir citaPreguntas frecuentes
- ¿Puedo contagiar a mi familia en casa?
- Es posible, porque el virus se transmite por contacto con superficies húmedas, y el baño de casa lo es. Con tres medidas el riesgo baja mucho: no andar descalzo por casa —chanclas propias, sobre todo en el baño—, no compartir toalla ni cortaúñas ni lima, y mantener la lesión cubierta si está en una zona que roza. Convive con lo demás sin problema: no se transmite por la ropa lavada ni por compartir cama o sofá. Y si alguien de casa tiene el sistema inmunitario debilitado o diabetes, dilo en la consulta: ahí conviene ser más estricto con las medidas.
- ¿Puedo seguir yendo a la piscina o al gimnasio?
- Sí, y no hace falta dejar de entrenar. Lo que cambia es lo que haces al llegar: chanclas en el vestuario y en la ducha siempre, la lesión cubierta con un apósito que aguante el agua mientras estés allí, y el pie bien seco antes de calzarte. En clases descalzas —yoga, pilates— usa esterilla propia. Si la verruga está en una zona de apoyo y duele al pisar, dilo en la consulta antes de forzar: se puede descargar la zona para que puedas seguir con tu actividad sin que el dolor te cambie la forma de correr o de apoyar, que es cómo aparecen otras molestias.
- ¿Y si ya me la he tratado con un producto de farmacia?
- Ven igual, y dilo al llegar: qué producto has usado, cuántos días y con qué frecuencia. No es un reproche, es información que cambia lo que se puede hacer ese día. Los callicidas y los productos con ácido actúan sobre todo lo que tocan, así que muchas veces la piel de alrededor llega macerada o quemada, y sobre una piel así no se puede empezar cualquier tratamiento: primero hay que dejar que se recupere. También es frecuente que el producto haya cambiado el aspecto de la lesión y cueste más distinguirla de una dureza. Si has empezado algo y no ves mejoría, para y pide cita: seguir insistiendo es lo que suele acabar en una herida.